domingo, 11 de abril de 2010

Chicle

Soy adicta a los chicles.
Se estiran
Se acortan
Se alargan

Nunca recuperan su forma original


Como el tiempo que fluye entre nosotros.
Las heridas abiertas
tardan mucho en cerrar.

Ya sabías, espero, que no era de chicle.

Ahora ya, no sé

Saben, tus labios,
a chicle de fresa...
De menta, helada,
tus palabras...

Inconstantes.


Pero no te importó
estirar y estirar
mi paciencia.


Ya no quiero.
Ni lo intentes.


Prefiero cerrar los ojos
cada vez que vuelvas
a pasear
por mi mente

inconsciente...

Un jarro de agua fría a tiempo
es el mejor remedio
a la estupidez absoluta
de soñar tus labios de chicle
por mi cuerpo

con un profundo sabor a verdad.

5 comentarios:

  1. Me encanta! Es simplemente...tan real.
    Yo tube que darme con un canto en los dientes ya que pensaba que eran de chicle.

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  2. Me encanta como relacionas todas las cosas en un mismo titulo "chicle" la vida, el tiempo, el deseo, la paciencia que tenemos a veces cuando alguien parece estar tomándonos el pelo..
    aaiix ojala pudieramos esptirar algunas cosas y acortar otras.. pero nadie nos da a elegir asi que hay que conformarse.

    muchos querida!
    muchas gracias por tus comentarios
    me gustan porque no solo te limitas a poner lo tipico
    relfexionas.

    Y estoy de acuerdo contigo, los ojso son casi lo mas importante del cuerpo.
    (L)

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  3. jamas se me hibiese ocurrido tal metafora, pero tengo que reconocer que es excelente. me gusta la sencilla franqueza que hay en tus palabras en frases como "Ya sabías, espero, que no era de chicle". muy bueno.
    un saludo en la lejania.

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  4. me encantó que hayas dotado de comportamiento elástico a la paciencia, definitivamente funciona así, se estira hasta que se rompe, se me ocurre que también podría funcionar como un músculo y fortalecerse hasta volverse irrompible.

    Un saludo desde vértigo de la altura.

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  5. Los humanos no somos como el chicle, no podemos estirar nuestros sentimientos y, cuando se rompen, volver a juntarlos como si tal cosa. Hay que reconstruírlos con paciencia y tiempo. Y el problema de creer que otra persona es de chicle es que nos permitimos golpearla a ver hasta qué punto es capaz de soportarlo.
    Me gustan mucho las metáforas que usas, y este texto en concreto me encanta (:
    Un beso

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