viernes, 8 de octubre de 2010

Decir

No tengas miedo

a decrecer

en pedazos pequeñitos de mi inconsciente.


Aunque inconsistente,

sueles serme de ayuda,

en momentos en los que

no estoy segura

de saber

a qué puerta llamar.


Ni dónde caerme redonda,

indecisión.



No os preocupéis,


a esta ronda, invito yo.

Aun cansada, me agrada contar estrellas,

guardar en frascos su brillo cegador.


Gracias por dejar destellos

de lo que sois

siendo cada vez más

en mi escueto mundo.



Este se queda
el otro... aún no lo sé;
se me acabó degradando por las circunstancias.


Merci Beaucoup por esos 79!
El duende infeliz