lunes, 19 de diciembre de 2011

Las dos caras

Para ser sincera, 
a mi que la tierra haya perdido su eje central
y te haya convertido
( yo misma )
a ti,
en el centro,

es lo que menos me preocupa.

Lo que más tal vez
es
sentir que hay demasiadas grietas
por las que mis inseguridades
se acabarán colando.

No lo puedo evitar
Nunca dije que fuera perfecta,
ni que fuese la mejor

Y mucho menos dije que fuese singular.

Demasiadas luces y sombras juntas
que casi todos desconocen.



Pese a ello y a que sentirme yo sólo me haga retroceder
en el tiempo
que ya no tengo
No lo puedo evitar.




Sigo siendo la misma gilipollas tonta
con miedo a quedarse sola.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sombras I

Tenía aquella forma extraña

de    h a c e r    s e n t i r

casi sin querer.


~ La vieron caminando sin rumbo y creyeron que se había perdido...
Todos alguna vez hemos visto a personas desconocidas
pasar a nuestro lado
con aspecto de no saber dónde están
sin aparentar que les importe lo más mínimo.



El miedo
c o m o    c o n d i c i ó n   d e   v i d a  ,
como única forma de supervivencia
posible
en un mundo tan cruel como
insatisfactorio.



~ La vieron caminando sin rumbo y creyeron que no sabía ni quién era
ni quién quería
llegar
a ser.
La vieron, pegada a su sombra,
arrastrando los pies...

Y era tan pequeña su presencia,
y grande su arrojo,
que nadie se atrevió a acercarse.


Y nunca pareció importarle
porque supo siempre
que sus pasos la llevarían
más lejos de lo que ellos
jamás llegarían.



Porque sabía amar.

Y no le daba miedo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Conversaciones al amanecer V

Ella creía que no había nada más fascinante que verle a él despertar. Hacerse el remolón con algunos cabellos aún enredados en sus labios. Que parpadease varias veces como para salir de los sueños y volver al mundo real. Pillarla mirándole in-fraganti y recibir por respuesta únicamente una sonrisa.
La más hermosa del día, y no porque las demás no lo fueran. Sino porque aquella era su sonrisa, la única que era para ella y nadie más. La primera de todas. La que le hacía recordar con más fuerza por qué le quería tanto.

- ¿Ya estás despierta? 
Su voz remolona la volvía loca, pero nunca le dijo nada. Aquella pregunta obvia con respuesta más obvia aún era sólo una estratagema para arrastrarla hasta sus brazos y besarle la mejilla. Trampas ya desde tan temprano. ¿Para qué engañarse? Ambos lo querían.

- Empiezo a pensar cada día más que te haces el dormido sólo para pillarme mirándote.
Aunque fuese cierto, no le importaba lo más mínimo. Ella quería ser abrazada y él quería abrazarla.

¿Acaso hacía falta alguna otra verdad distinta?



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Muchas gracias por sus comentarios.
Trataré de pasarme por sus casas este viernes.
Y sobre todo... ¡Gracias por ser ya 220 duendecillos!

viernes, 30 de septiembre de 2011

Enloquece(r)

Hazme un hueco
(lo bastante grande)
a la altura de tu ombligo.

Quiero que las cosquillas
te lleguen hasta las puntas de los pies
pasando por tu cabello
y deteniéndose en tu nuca,
dando un paseo por tu cuello.

Me gusta la locura
cuando sabe a noche.

Dame tiempo
y acabaremos igual de locos.

O peor
terminaremos por estar tan mezclados
que no lleguemos a diferenciar dónde acaban
tus labios
y empiezan los míos 

(aunque sean más tuyos de lo que crees)


jueves, 1 de septiembre de 2011

Conversaciones al amanecer (IV)

-Pues convénceme...

Dice fingiendo un enfado que ambos sabéis que no es real, pero te encanta.
A veces desespera los bruscos cambios que toma su personalidad, demasiado puntiaguda en los extremos en que se torna de pronto. Y casi nunca puedes hacer nada. Tal vez sea eso lo que tanto te desespera, no poder impedir que la sonrisa se le convierta en llanto pasados dos segundos. Aunque en medio haya habido una sola palabra. Es tan bipolar que te desquicia, y a la vez necesitas sujetarla fuerte para que no se rompa.
Porque puede romperse.

- Ayer me dijiste que vendrías... incluso me hiciste seguirte durante horas por todas esas tiendas para encontrar el vestido...

-¡Ese estúpido vestido que me queda como un saco! Ayer te dije que sí, pero hoy no tengo ganas. Estoy horrible. Ve tú sólo y pásatelo bien.

Vuelves a contener otra sonrisa, no es verdad que el vestido le quede peor que ayer, pero sabes que cuando se pone de los nervios lo mejor es no hacerle mucho caso... Además, sabes que al final volverá a cambiar de idea y se apresurará a vestirse sin dejar de repetir lo horrible que está y el poco tiempo que tiene.
Te acercas y la besas para que se calle, mientras le enseñas los zapatos que ella, por supuesto, recoge refunfuñando.


lunes, 29 de agosto de 2011

Caída en Espiral

El viento suspira aunque no le oigas.
Te lo digo yo, que siempre ando prestándole atención esperando que me arrastre a mi también.

Esos labios, cuidado, no vayan a soltar prenda,
ya sabes que no es buena idea si aún estamos a oscuras.
No cabe el invierno en tus ojos, y puedo saberlo aún viéndolos en sueños.
Arder
es bello
si es acompañado.

No hay nada que me libre pero nunca pedí clemencia.
Debe ser algo delictivo
pensarte
tan-cerca
como para poder saber
el aroma que tiene tu nerviosismo.

Aunque te empeñes en esconderlo.

No puedes negarme que también te tiemblan
las rodillas.

Yo ya ni sé dónde las he dejado, porque estas que tengo aqui,
no me responden.


Decir que me da igual sería quedarse corta.
Poco me importa ser un saco de huesos
si tú eres el saco que me mantiene los huesos pegados unos a otros.

Las emociones se me solapan unas a otras
y la mezcla es tan complicada de definir como de dibujar
con exactitud
cada uno de los motivos que me hacen querer acercarme más
y más.

¿Caeremos muy lejos en esta espiral,
o sólo será fruto de este torbellino sin sentido que hemos fabricado
de golpe,
sin rumbo?


Bendita ignorancia.


jueves, 18 de agosto de 2011

Fuegos Fatuos

Me gusta fijar la imagen de la media luna que asemeja tu sonrisa
Brillante
En mis lacónicas retinas.

Me gusta porque no es lo más bello que he visto
Pero se acerca peligrosamente.

Me gusta porque si eres tú el que sonríe significa
Que aún puedo despertar sonrisas en corazones ajenos.

Me gusta porque estás lejos,
mucho,
demasiado,
y aún así, te acuerdas de vez en cuando
de que aquí, siempre, te espero.


He de admitir que lo que en realidad creo
dista mucho de ser lo que me gustaría.

Tú no estás cuando te necesito
pero sí el resto de veces en que aunque no te necesito
me gusta tenerte cerca
(o al menos, sentirlo).


¿Notas esas mariposas que bailan en tu estómago?
¿Notas esos colores danzar alrededor nuestra?
Los sentimientos no son inanimados...
Si no... ¿por qué cuando rozo mi lengua con tu cuello te estremeces, y me besas y me dices que no me aleje?


Ese fuego es inestable.
Pero me gusta desatarlo en ti.
Así eres capaz de besarme, aunque yo no te lo pida.

domingo, 26 de junio de 2011

Noches Fugaces

Las cenizas se acumulaban en el cenicero, pero nadie parecía tener intención alguna por quitarlas de allí.
Todos estaban encerrados en sí mismos de tal modo que ni el aliento parecía querer escaparse de entre sus labios heridos para no romper esa quietud que todo abarcaba.

Una melodía de fondo, melancólica, les recordaba que seguía pasando el tiempo... Después de todo.

Después de todo, allí seguían, teniéndose los unos a los otros sin tenerse, nunca, realmente.

Y, entre todo ese gentío carente de emoción alguna, también yo me encontraba. Era una de esas noches que al final acabas por abandonar al olvido. Una noche repleta de desconcierto. Una noche para llorar, pero sin lágrimas.


Si no crees en la suerte, de nada sirve jugarte el pellejo en un todo a nada con el balanceo de las horas, que se alargan y acortan sin preguntarte.
Sin preguntarme. Y todo ese tiempo desprovisto de acciones se me hacía demasiado cuesta arriba para poder afrontarlo.

Al fin y al cabo, yo siempre he sido una más entre tantas. Alguien que sueña, aún temiendo. Alguien que ama... Y a quien nunca corresponden.
Y nunca había hecho mucho más caso. Las personas van y vienen. Las personas no se quedan. Las personas no son como tú, no te engañes.
Pero, a veces, es complicado pretender no suponer a ciegas si la ocasión se presenta... Y, ¡ay!, lo vi tan claro que ni siquiera quise plantearme dudas.
Dudar de ti hubiese sido como dudar de que la tierra gira alrededor del Sol al mismo tiempo que de su eje. Como dudar de que el mismo aire que respiro será la causa de mi muerte...


Ahora sé que debí haberlo hecho.


Y soy un desecho de mi misma. Ya ni ganas de volar me quedan.
Despluma mis alas, al menos, no soportaría que se las dieses a otra para llevártela a las nubes.



Esas mismas nubes, que una vez quise compartir contigo.

jueves, 9 de junio de 2011

Conversaciones al anochecer V

Recorrió la distancia que le restaba a su cintura en dos amplias zancadas.
Quería aferrarse a ella, subirse a ella como si se tratase de la mismísima cima del mundo. Quería memorizarla.
Desde que sus besos se rozaron supo que la seguiría hasta el fin del mundo si fuese necesario.
Y allí estaban.
En el fin de su mundo. Su universo estrellado se derramaba por los bordes. Se deshacía en pedazos menudos que se confundían con la negrura de la noche.
Porque sin la guía de esa estrella, estaba perdido. Era fugaz. Un deseo que no puede cumplirse.



Abres los ojos y allí está. Tumbada junto a ti. No, no es un sueño. Has construido esa realidad con esfuerzo y no ha desaparecido. No todavía.
La luz de un amanecer nuevo se cuela por la persiana medio bajada. Miras fascinado cómo un rayo de luz travieso engarza sus rizos y los tiñe de oro.
Quieres besarla sin que se despierte. Quieres decirle que se quede. Que ella sola es capaz de llenar una vida entera, tu vida entera. Como nadie nunca lo había hecho.



-Vuelve a dormirte cielo... es temprano...
Se hace la remolona. Se vuelve y sin querer choca contigo. Ya no tienes sueño. Observarla es todo el sueño que te apetece preservar... Y ya es tuyo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Conversaciones al amanecer (III)

Aún recordaba cómo era despertar y ver su media sonrisa. Y preguntarse con qué estaría soñando para sonreír de esa forma y abrazarse a la almohada con tanto ímpetu.
Sí, aún recordaba la mueca que ponía siempre que la contradecía. La arruguita que se le formaba en la frente. La forma en que se encogía para cruzarse de brazos... Lo rápido que sus enfados se transformaban en caricias pasados unos segundos.

No recordaba bien el instante en que todo hubo acabado. Fue tan fugaz que tan siquiera le dio tiempo a reaccionar.
Ella cruzaba la calle para verle. Llevaban más de un mes sin estar juntos. Recordaba su ropa: la misma que llevaba la primera vez que se vieron. Recordaba perfectamente la vocina de aquel Seat azul. El momento justo en que ella se derrumbó y las lágrimas acudieron a sus ojos. Sus cabellos negros desparramados por la calzada. El silencio que precedió a la catástrofe.

Y luego, el vacío que en su lugar quedó bajo aquellas sábanas naranjas, acompañado siempre de ese perfume a Halloween que tanto le gustaba. Ella era su niña, su estrella, su razón.

- ¿Me echabas de menos cariño?

- Sí, Lucía, siempre.



sábado, 14 de mayo de 2011

Brindis por la indiferencia

El mundo arde

mirándolo tras mis pupilas disecadas.


Aislados de la vida yacen

esos quizá que nunca fueron:

esas incertidumbres disimuladas

fingidas.

Esos no camuflados de pena.



No me interesa que lamenten el daño
que estas cadenas provocan a mi vida.

Me importa poco que mis lágrimas sepan amargas
a esos labios que ni son míos ni quiero besar de nuevo...



Al menos permíteme regocijarme en las mentiras que yo misma fabrico
para consolarme.
Ahora que el único consuelo que me queda es ignorar lo que pueda ser mañana
fijándome en este presente putrefacto...
Al menos, permíteme ser esa cría ansiosa de una libertad que malgastar
perdiendo el tiempo
en no cumplir los sueños que alguna vez tuvo.


Deja que me rinda.
Así seremos libres ambos. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

Lo fatal

Los niveles de patetismo han alcanzado tal altura
que ya ni siquiera me siento decepcionada.

Cabalga. Navega en criterios sin fundamento alguno
a los que pretende sostener con espirales de palabras,
demasiado rebuscadas para mi gusto.

Pretendiendo ser simple, acabaste por mostrarte más deco(lo)rado que una poesía barroca.
Por mostrárteme como sé que no eres de verdad.



Y me molesta.


Me molesta por el simple motivo de que ya brillas
por ti mismo
sin condimento.

Y no, no quieres darte cuenta.
No quieres que me de cuenta de ello aunque me estés deslumbrando constantemente.


Te confundiste.
La luz nunca me ha atraído.

Tiendo a huir de ella y esconderme en bosques de abstracción e incongruencias.
Tiendo a esconderme debajo de los trazos de mi persona que no muestro por disgusto.
Me disgusta ser yo.

Me disgusta que te guste que sea yo.


Me disgusta porque no sabemos querernos.
No sin que todas las heridas se nos abran de golpe.

domingo, 1 de mayo de 2011

Lo que ya sabemos

¿Es que no entiendes


que puedo adivinar fácilmente en qué piensas


con mirarte únicamente a esos ojos tuyos


que tanto escondes?


Y mientras que

d e s p a c i o

me desplazo

y te me desplazas

al borde de este precipicio,

dejándonos arrastrar por lo que ignoramos si sentimos

o esperamos a sentir...


Mientras tanto yo practico lo de ponerme en mi  piel

y aguantarme las ganas de arrancármela a tiras.


domingo, 24 de abril de 2011

Lecciones

Me rindo.

Ya me he cansado de jugar al gato y el ratón contigo.
Se acabaron invirtiendo los papeles.

He llorado por ti lo bastante para saber que sí,
que eres como todos esos otros cuya afición por hacer daño decías no conocer de nada.
Y mucho menos, compartir.


No, no digas nada, gracias, cerraré esa maldita puerta
por la que una vez (error mío, claro) te dejé entrar.


Dime, al final ¿de qué te ha servido fingir-te diferente si el resultado acabó siendo el mismo?:

Yo he quedado como la idiota que ambos sabíamos que era;
y tú has quedado como el cobarde que siempre has sido.



Soy una idiota con el corazón roto...
... y tú un rompedor de corazones más en este absurda bola del mundo hecha de lágrimas.


Pero tranquilo, nadie te verá la etiqueta.
La ventaja de que sea yo quien te la ponga, es que no te quitaré la máscara.
Más que nada, porque incluso a mi me sorprende que seas quien eres.


miércoles, 20 de abril de 2011

Between love & hate

Ya sé que yo no es que ponga de mi parte

e s p e c i a l m e n t e

pero es que ¡maldita sea!


Te me conseguiste clavar tan hondo...


Que no puedo odiarte sin odiarme.

lunes, 11 de abril de 2011

(In)Completa

La primavera se despereza sobre mi almohada.
Se sorprende: no quedan flores.

La mañana ya no sabe despertarse como acostumbraba, ahora tiende a pasearse por el borde de mis labios agrietados para dejarme impregnado su sabor agridulce.
El viento no susurra: chilla.

Los sueños nocturnos se acuclillan junto a la cama.
Los piso y me pinchan. Los recuerdo y se me olvidan.

La costumbre pasa a ser rutina cuando lo que duele no es rehacer el camino en sí; si no que tengas asumido dicho camino de tal forma que ansíes con mayor fuerza de la que quisieras un cambio que nunca llegará.

Me acostumbré a cómo se siente cuando éramos nosotros. Cuando dos significaba uno. Cuando tu ausencia me pinchaba.
Dime, ahora, cómo mantener los pies en el suelo si flotar a la deriva es lo único que me recuerda que existió un remoto lugar en el que me sentía completa.



Completamente yo.
Completamente tú.
Completamente viva.
Completamente despierta.




Completamente fuerte.

viernes, 8 de abril de 2011

Acidez

Yo no soy ácida...


A decir verdad, tengo más miedo que tú...

Sólo que, de tanto fingirme fuerte,
he acabado asumiendo esa fuerza que, si bien nunca tuve realmente,
el tiempo acabó por atribuirme.

De algo tenía que valerme esperar tanto,
¿no?

jueves, 7 de abril de 2011

Desapareciendo

No puedo comprender cómo

es posible

que cada vez que te mire sea consciente de que te conozco menos de lo que creía...


Cada vez eres menos tú.

Cada vez te voy desconociendo más...
Cada vez me desconozco más....

Pues fuiste tú el que me inventó tal cual era entonces.
Y ahora no queda de mi, ni mi sombra.

domingo, 3 de abril de 2011

Universos Entrelazados

El cielo se ha cubierto de cadáveres de estrellas.

Esta noche.

Esta noche que se confunde con el día que llega. D e s p a c i o. Desperezándose alzando los brazos.

El aroma de las ramas de los árboles mece mis cabellos con suavidad. Tienen hojas. Muchas.
Todas confundidas, mezcladas. Entrelazadas.

Las manos, son más manos.

Esculpen algo que antes no estaba. Lo convierten en otra cosa.



Los universos entrelazados de nuestras pupilas, (que aunque no se miran, llegan a tocarse), sueltan chispas al chocar.

Dientes que no saben si unirse o alejarse.

Labios que no son labios porque no saben besar.





¿Yo?
Yo hace mucho que dejé de querer ser yo.

Ahora improviso. Investigo como ser otra sin que se note.




Mientras la chica que (tal vez) antes fuera, sigue durmiendo bajo mi cama.


Ignoro si aún le queda oxígeno.

lunes, 7 de marzo de 2011

Si gritar sirviese para algo...

Tu ausencia me está arañando la garganta.


Tanto, tanto...

Que casi me olvido que fui yo la que se fue.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Conversaciones al anochecer (IV)

- A veces las cosas no salen como planeas...
Se dijo, aunque no del todo convencida.

Se había pasado la toda la tarde jugando al escondite con la mala suerte.
Ni que decir queda que no sólo le pisó los talones, sino que, además, le quitó todo ápice de buena que conservaba.

Los retratos en el pasillo parecían reírse de ella.
Y es que, por más que se empeñase en negarlo, lo seguía echando de menos. Las paredes encogían ahora que él no estaba allí dentro para protegerla.

- Si es que somos fragmentos de momentos diversos... Si es que no sabemos quiénes somos hasta que perdemos a quien nos hacía ser lo que éramos.
Era cierto. Ella nunca supo verse más que en sus ojos. Ahora se desconocía.



lunes, 28 de febrero de 2011

Ni yo misma ni yo

La verdad es que me llamo Montse

tengo menos años de los que la mayoría imagina.


La verdad es que mi vida es una burbuja,

una mentira,

está tan vacía que es el propio vacío el que la llena.

El que boza.

El que se adhiere a los compartimentos que quedan libres,

que el tiempo se encargará de llenar con su transcurso.


La verdad es que ya nada tiene sentido.
Bueno, algo sí:
ser quien soy es incompatible con lo que debo ser
en el hueco que me dejaron por mundo.

Y menos ahora, que ya no te encuentro ni debajo de la superficie.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Conversaciones al amanecer (II)

Si el espejo hablase nos diría muchas cosas. Demasiadas.

Despertó un miércoles de resaca con el ánimo por los suelos. Luna le había dejado y Sueño no estuvo nunca.

Sus ojos grises nunca habían visto un amanecer más oscurecido.

Cuando la vio de allí, tumbada en el suelo, pálida, inerte, supo que sí había enloquecido. Supo que había enloquecido porque sabía que no iba a volver a levantarse. Porque fue consciente de que a la muerte no se le puede hacer trampas. Porque al fin había notado lo frágil que podía llegar a ser su cuello blanco, con su pequeño lunar en forma de sol debajo de la barbilla. Justo el lugar en el que por última vez la había besado cuando aún sabía quien era.

Cuando su corazón palpitaba.

- Cariño... buenas noches.



Dijo.
Y después saltó

viernes, 28 de enero de 2011

Demente

No me llames

así

si el esperarte únicamente me convierte

en una escisión de ti.



De lo que eres

Y de lo que me hiciste ser.

A mi,
que perdí la cordura
buceando en tus ojos verdes.

lunes, 24 de enero de 2011

Conversaciones al amanecer (I)

- No me mires así, sabes que lo odio.
Dice ella, cerrándole la puerta del baño en las narices.

- Te he salido un nuevo lunar en el hombro derecho.
Murmura él ante la puerta cerrada.

- ¿Qué?
Sale del baño y escudriña su expresión.

- Pareces idiota.
- Tal vez lo sea. ¿Dónde vas? Estás muy guapa.

No, ya no se acordaba del lunar nuevo que le había salido en el hombro derecho. Sí, él también piensa en lo mismo, pese a poner un casi delante del siempre.
Nadie es perfecto, ¿no?

Ella le besa con cuidado la punta de la nariz y se marcha a trabajar.




sábado, 22 de enero de 2011

A veces, despertar duele.


Aquella madrugada, mientras observábamos amanecer, anochecíamos nosotros mismos.
A veces, cuando se te desdibuja la sonrisa del rostro, mirarte me pesa. 
Otras veces, cuando se te apaga la mirada, no sé hacia dónde verte. Pareces volatilizarte en el aire de tu propia ausencia.



Anoche me propuse contar todas las veces en que me he sentido como una extraña ante tu presencia. Como una intrusa en nuestras conversaciones. También me propuse reconocerme al mirarme en el brillo ausente de tus ojos, pero no pude: aún los tenías cerrados.
Cuando ya el Sol comenzaba a avanzar sigiloso por mi habitación, abrí los ojos muy despacio, temiendo que volviera a hacerse de noche si lo espantaba. Allí estaba, tendido sobre mis pupilas, como un frágil ave dormitando ajeno al peligro. Un sueño perdido. Un sueño que no había podido soñar. Cuando la luna se fue de puntillas llevándose hasta su olor, volví a sentirme sola. Palpé el hueco que había dejado tu presencia lejana en la almohada.
Y supe que allí nunca había habido nada. Y que ya no estaba dormida.


Que jamás había estado más despierta...



martes, 18 de enero de 2011

Conversaciones al anochecer (III)

- Mira, cielo, yo no puedo seguir esperándote eternamente.

Aún con la rudeza de las palabras que se le caían de los labios a borbotones, su expresión no cambiaba lo más mínimo.

Curioso... pensaba ella, divertida, sin decir ni mu.

- Sé que me quieres, y yo te tengo en mucha estima también, pero has de comprender que mi espíritu es libre y que esas chicas también me necesitan...

No estoy segura de que estas fuesen sus palabras, pero sin duda fue lo que a ella le sugirieron. Necesito un café... ¿me lo traes y así te callas? Pensó, sin abrir la boca.

- (...) Resumiendo, que eres increíble (bla, bla, bla, bla) (piropos que estaban totalmente fuera de lugar) (bla, bla, bla). Y no es por ti, es por mi.

Uy, de tanto pensar en términos cuyo significado desconoce, calculo que en un par de años, ya tendrá problemas de alopecia. Su mutismo hubiera resultado desquiciante para cualquiera, sin embargo, la hipocresía que emanaba de la figura de aquel chico era suficiente para ocupar el salón entero.

- ¿Y qué dices?

Ella posó la vista con fingida indiferencia sobre el gélido océano de sus ojos azules-de-mentiroso.

- ¡Ah!, ¿me hablabas a mi?; - dijo, simplemente.

No obstante, al observar su espalda por última vez mientras se marchaba, no supo si quería echarse a reír o romper a llorar.
La cafetería, de repente, se había quedado muy vacía. Y la temperatura había caído unos veinte grados.

sábado, 15 de enero de 2011

Pequeñas promesas

Prometo no creer todas esas promesas

que apenas llegaste a pronunciar,

que anunciaron tus ojos a lo lejos

mientras el cielo amenazaba con diluírse

en miles de pizquitas de cristal.


Prometo no prometerte que no te seguiré

que no me esconderé bajo la cama,

que no te despertaré cuando crea que me sueñas.


Perdiste el derecho a soñar - me

tropecé a la entrada de la madrugada.

Di un traspiés

reboté en la cama y aterricé en el tejado.


Tengo ahora los besos oxidados,
y la yema de mis dedos aún sueñan con la línea de tu espalda,
con fundir mis labios...


Pero siendo realista,
lo único que tiene sentido

es que yo ya no estoy.

Y que tú no estuviste jamás.



{Luego trataré de devolverles los comentarios ^^}

domingo, 9 de enero de 2011

Desvíos

A veces, si me pongo a pensarlo bien,

puedo apreciar las ventajas de no tener corazón.

De que te lo llevases.

En momentos como este me podría la tentación de sacármelo con unas tenazas.


Gracias por recordarme que así es mejor.

Es mejor que nunca me quieras como yo te quise

o quiero

o querré.


Así es más fácil hacer las maletas

Iré por un desvío de esta carretera (a la que creo llaman vida)
Pararé un instante en cualquier estanque para ver lo que queda de mi sonrisa
y perder los trozos que se me vayan cayendo
yertos
fríos
hasta llegar a un nuevo y mísero motel. Perdido. Aislado.
Húmedo. Hueco.



Luego seguiré andando. Como siempre.


No te alarmes.
Ya sabes que no me gusta darme por vencida.

sábado, 8 de enero de 2011

Yo también sé soñar con cerillas

Y con luces de colores.

Con auroras boreales que nada de especial tienen si no vienes a verlas conmigo.
Y con amaneceres que sin ti parecen más vacíos.

Con saltar entre las nubes.
Y con caer indefinidamente.

Yo también sé soñar con fuegos artificiales,
con el murmullo de la gente a lo lejos, aplaudiendo,
mientras yo me quedo absorta, ausente, suponiendo qué pasaría si alargase la mano para coger alguna de esas chispas fugaces que se apagan enseguida.

Lo que no sé es soñar en blanco.
O en negro.

O sueño, o no sueño.
O sueño y despierto...
O no sueño y creo que aún no me he despertado.


Anoche soñé que mi habitación se empequeñecía
y yo con ella.
Y que ambas, salíamos volando hacia las nubes.

Pero como siempre que me pasa cada vez que desvarío,
el fuego se lo comió todo.

Esta mañana había tres cerillas gastadas en el suelo.

Tres.

Se me han quemado tres sueños más.

Tres.
Me quedan tres sueños menos.

Si la vida es sueño...


¿...?

viernes, 7 de enero de 2011

Conversaciones al anochecer (II)

- ¿Sigues despierta?

Le susurra, con los labios posados sobre su frente.
Ella se remueve bajo las sábanas color melocotón y un oscuro mechón de pelo, rebelde, se le desliza por el rostro.
Lo aparta con delicadeza y la observa. Cierra los ojos, intentando deshacerse de ese insomnio inoportuno que le atenaza.

Nunca sabría que ella lo estaba soñando. Ni que cada noche se quedaba dormida contando los latidos de su corazón.


Y yo aquí, malgastando pilas en un reloj que
nunca consigue despertarme.

O al menos, no del todo.



D.I.

jueves, 6 de enero de 2011

Conversaciones al anochecer (I)

- Eres un puto lunático.

Le dice ella a él, mientras sus ojos aún siguen enganchados y los besos se le enredan en las mejillas.

- Y tú eres de mis noches, la luna llena.

Le dice él a ella, jugueteando con los reflejos rojizos de sus cabellos a la luz de unas velas.
Y aún sin electricidad, creo que pasaban menos frío que yo, sumergida en esta noche medio nublada.

martes, 4 de enero de 2011

Día en blanco

o en negro, según se observe.

Empecé, tal vez, a darme cuenta de que sentía cosas

que antes no.

¿ Más vale tarde que nunca ?

No.

Pese a todo,

el corazón aún me escuece.


y lo peor, 
es que sea por tu culpa.