martes, 18 de enero de 2011

Conversaciones al anochecer (III)

- Mira, cielo, yo no puedo seguir esperándote eternamente.

Aún con la rudeza de las palabras que se le caían de los labios a borbotones, su expresión no cambiaba lo más mínimo.

Curioso... pensaba ella, divertida, sin decir ni mu.

- Sé que me quieres, y yo te tengo en mucha estima también, pero has de comprender que mi espíritu es libre y que esas chicas también me necesitan...

No estoy segura de que estas fuesen sus palabras, pero sin duda fue lo que a ella le sugirieron. Necesito un café... ¿me lo traes y así te callas? Pensó, sin abrir la boca.

- (...) Resumiendo, que eres increíble (bla, bla, bla, bla) (piropos que estaban totalmente fuera de lugar) (bla, bla, bla). Y no es por ti, es por mi.

Uy, de tanto pensar en términos cuyo significado desconoce, calculo que en un par de años, ya tendrá problemas de alopecia. Su mutismo hubiera resultado desquiciante para cualquiera, sin embargo, la hipocresía que emanaba de la figura de aquel chico era suficiente para ocupar el salón entero.

- ¿Y qué dices?

Ella posó la vista con fingida indiferencia sobre el gélido océano de sus ojos azules-de-mentiroso.

- ¡Ah!, ¿me hablabas a mi?; - dijo, simplemente.

No obstante, al observar su espalda por última vez mientras se marchaba, no supo si quería echarse a reír o romper a llorar.
La cafetería, de repente, se había quedado muy vacía. Y la temperatura había caído unos veinte grados.

5 comentarios:

  1. Que idiota, ¿no?
    Lo bueno es que se lo ha tomado medio a la risa, y su espalda será el último recuerdo de algo nada bueno. Me ha encantado el pedacito :)

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  2. Bueno yo estoy de acuerdo con el tipo, para qué seguir hablando a quien se cree mucho, mejor que se lo pierda y si es para siempre mejor!!

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  3. "No obstante, al observar su espalda por última vez mientras se marchaba, no supo si quería echarse a reír o romper a llorar.
    La cafetería, de repente, se había quedado muy vacía. Y la temperatura había caído unos veinte grados."

    Me ha gustado esta parte, y creo que lo que realmente queria hacer, era llorar...

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  4. es increible ¡¡¡ ésta historia la he vivido yo,exactamente igual....

    me ha encantado,un abrazo.

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  5. Alopecia, uno de treinta hombres la padecen...
    La estupidez, sin embargo, no perdona a tantos.
    Saludos.

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