lunes, 30 de mayo de 2011

Conversaciones al amanecer (III)

Aún recordaba cómo era despertar y ver su media sonrisa. Y preguntarse con qué estaría soñando para sonreír de esa forma y abrazarse a la almohada con tanto ímpetu.
Sí, aún recordaba la mueca que ponía siempre que la contradecía. La arruguita que se le formaba en la frente. La forma en que se encogía para cruzarse de brazos... Lo rápido que sus enfados se transformaban en caricias pasados unos segundos.

No recordaba bien el instante en que todo hubo acabado. Fue tan fugaz que tan siquiera le dio tiempo a reaccionar.
Ella cruzaba la calle para verle. Llevaban más de un mes sin estar juntos. Recordaba su ropa: la misma que llevaba la primera vez que se vieron. Recordaba perfectamente la vocina de aquel Seat azul. El momento justo en que ella se derrumbó y las lágrimas acudieron a sus ojos. Sus cabellos negros desparramados por la calzada. El silencio que precedió a la catástrofe.

Y luego, el vacío que en su lugar quedó bajo aquellas sábanas naranjas, acompañado siempre de ese perfume a Halloween que tanto le gustaba. Ella era su niña, su estrella, su razón.

- ¿Me echabas de menos cariño?

- Sí, Lucía, siempre.



5 comentarios:

  1. Vaya, una historia triste pero narrada de forma dulce... me ha gustado, y la foto preciosa :)
    Espero que estés bien!

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  2. La nostalgia vence al dolor ciego, lo calma, lo amansa.

    Una bella entrada.

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  3. Awww! :3
    Qué tierno!
    Me encantó (Y)
    Un Besoteee
    Aleew♥

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  4. que sentimental por dios ains ....
    me gusto :) un besoo

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  5. Muy bonito y triste a la vez
    un beso :)

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