jueves, 9 de junio de 2011

Conversaciones al anochecer V

Recorrió la distancia que le restaba a su cintura en dos amplias zancadas.
Quería aferrarse a ella, subirse a ella como si se tratase de la mismísima cima del mundo. Quería memorizarla.
Desde que sus besos se rozaron supo que la seguiría hasta el fin del mundo si fuese necesario.
Y allí estaban.
En el fin de su mundo. Su universo estrellado se derramaba por los bordes. Se deshacía en pedazos menudos que se confundían con la negrura de la noche.
Porque sin la guía de esa estrella, estaba perdido. Era fugaz. Un deseo que no puede cumplirse.



Abres los ojos y allí está. Tumbada junto a ti. No, no es un sueño. Has construido esa realidad con esfuerzo y no ha desaparecido. No todavía.
La luz de un amanecer nuevo se cuela por la persiana medio bajada. Miras fascinado cómo un rayo de luz travieso engarza sus rizos y los tiñe de oro.
Quieres besarla sin que se despierte. Quieres decirle que se quede. Que ella sola es capaz de llenar una vida entera, tu vida entera. Como nadie nunca lo había hecho.



-Vuelve a dormirte cielo... es temprano...
Se hace la remolona. Se vuelve y sin querer choca contigo. Ya no tienes sueño. Observarla es todo el sueño que te apetece preservar... Y ya es tuyo.

6 comentarios:

  1. Cuando es la felicidad la que inspira, se respira alegría y calma en cada sílaba.

    Un placer

    ResponderEliminar
  2. Qué paz me ha dado este post tuyo! Notar esa calma que se siente cuando se ha conseguido un sueño..
    Besoss!

    ResponderEliminar
  3. wow que profundo, me gusto mucho :) chica te sigo un beso.

    ResponderEliminar
  4. por casualidad te he encontrado y vaya, que me quedo... añoro lo descrito más que el sol, volver a amanecer

    ResponderEliminar
  5. Primero queremos "tener" y luego "retener"...
    Un saludo azul
    Me quedo por aquí Who.

    ResponderEliminar