lunes, 29 de agosto de 2011

Caída en Espiral

El viento suspira aunque no le oigas.
Te lo digo yo, que siempre ando prestándole atención esperando que me arrastre a mi también.

Esos labios, cuidado, no vayan a soltar prenda,
ya sabes que no es buena idea si aún estamos a oscuras.
No cabe el invierno en tus ojos, y puedo saberlo aún viéndolos en sueños.
Arder
es bello
si es acompañado.

No hay nada que me libre pero nunca pedí clemencia.
Debe ser algo delictivo
pensarte
tan-cerca
como para poder saber
el aroma que tiene tu nerviosismo.

Aunque te empeñes en esconderlo.

No puedes negarme que también te tiemblan
las rodillas.

Yo ya ni sé dónde las he dejado, porque estas que tengo aqui,
no me responden.


Decir que me da igual sería quedarse corta.
Poco me importa ser un saco de huesos
si tú eres el saco que me mantiene los huesos pegados unos a otros.

Las emociones se me solapan unas a otras
y la mezcla es tan complicada de definir como de dibujar
con exactitud
cada uno de los motivos que me hacen querer acercarme más
y más.

¿Caeremos muy lejos en esta espiral,
o sólo será fruto de este torbellino sin sentido que hemos fabricado
de golpe,
sin rumbo?


Bendita ignorancia.


jueves, 18 de agosto de 2011

Fuegos Fatuos

Me gusta fijar la imagen de la media luna que asemeja tu sonrisa
Brillante
En mis lacónicas retinas.

Me gusta porque no es lo más bello que he visto
Pero se acerca peligrosamente.

Me gusta porque si eres tú el que sonríe significa
Que aún puedo despertar sonrisas en corazones ajenos.

Me gusta porque estás lejos,
mucho,
demasiado,
y aún así, te acuerdas de vez en cuando
de que aquí, siempre, te espero.


He de admitir que lo que en realidad creo
dista mucho de ser lo que me gustaría.

Tú no estás cuando te necesito
pero sí el resto de veces en que aunque no te necesito
me gusta tenerte cerca
(o al menos, sentirlo).


¿Notas esas mariposas que bailan en tu estómago?
¿Notas esos colores danzar alrededor nuestra?
Los sentimientos no son inanimados...
Si no... ¿por qué cuando rozo mi lengua con tu cuello te estremeces, y me besas y me dices que no me aleje?


Ese fuego es inestable.
Pero me gusta desatarlo en ti.
Así eres capaz de besarme, aunque yo no te lo pida.