miércoles, 14 de septiembre de 2016

Observadora

¿Por cuánto tiempo puede sostenerse una sonrisa antes de que la fachada se desmorone?
¿Por cuánto tiempo puede mantenerse una mentira antes de que la verdad escape a borbotones?
¿Por cuántos días, meses, años, pensaste que podrías soportarlo,
antes de darte cuenta seguía siendo inútil?



Siempre supiste que volar era difícil, pero nadie nunca te explicó lo complicado que resultaba mantenerse en pie, cuando todo cuanto deseas hacer es quedarte en el subsuelo.

Es gracioso.

¿Curioso? 

Absurdo...


Dicen que vivir es la mejor forma de acostumbrarse a estar vivo, pero a ti respirar se te hace pesado, por muy necesario que sea. Y te preguntas qué dirían si lo supieran.

Y te preguntas qué pasaría si lo notaran.

Y te preguntas por qué seguir como hasta ahora es mejor que dejar que lo averigüen.

Supongo que no importa.




Hay algunas preguntas que, si no sabes responder tú mismo, es mejor dejarlas como una incógnita.

Nadie puede darle significado a la vida. Desde luego, no a la de otros.

Sólo te queda seguir buscando. Seguir c a m i n a n d o. Seguir ahogándote.




Porque a pesar de que no le veas sentido,
¿acaso hay otra cosa que puedas hacer?


Mientras el m u n d o sigue su curso, permanece observando.
Después de todo, mirar de lejos es mejor peligroso que involucrarse.